Si alguna vez viste rojo, rosa o “color té” en la orina, es normal preocuparse. orinar sangre es un síntoma que en Urología se toma en serio, pero no siempre significa algo grave. El punto clave es hacerlo “rápido y bien”: confirmar que la sangre viene de la orina (y no de vagina), identificar banderas rojas y elegir estudios con lógica, no por miedo.
Confirmar que la sangre es urinaria (no vaginal)
En mujeres, una parte importante de los casos que parecen orinar sangre en realidad son sangrados vaginales (menstruación, manchado intermenstrual, irritación vulvar, sangrado postcoital). El primer paso urológico es una muestra bien tomada: higiene previa, chorro medio, y si hay duda, repetir fuera del periodo o con apoyo del equipo médico.
Cuando se confirma que sí viene de orina, la conversación cambia: ya hablamos de hematuria y se activa un protocolo claro.
Hematuria visible vs microscópica: no se estudian igual
No es lo mismo ver la orina roja (hematuria visible) que detectar glóbulos rojos solo en un examen (microscópica). En consulta, esta diferencia define el ritmo del estudio:
- Hematuria visible: suele acelerar el abordaje porque puede asociarse a causas que requieren respuesta rápida.
- Microscópica: se evalúa por riesgo y contexto, evitando “tomografías para todos”.
Aunque el síntoma sea el mismo (“creo que estoy orinar sangre”), la estrategia cambia con esta clasificación.
La triada que orienta: dolor, ardor y coágulos
Para decidir qué tan urgente es el caso, Urología se apoya en tres pistas clínicas:
- Dolor tipo cólico (de costado que baja a ingle): orienta a litiasis hasta demostrar lo contrario.
- Ardor/urgencia/polaquiuria: sugiere inflamación vesical o uretral, pero se confirma.
- Coágulos o “trocitos”: elevan prioridad porque pueden obstruir la salida de orina.
Si una mujer refiere orinar sangre con coágulos, la prioridad sube: no es el momento de “esperar a ver”.
Infección urinaria: sospecharla, pero confirmarla
Una cistitis puede causar sangre en orina, sobre todo cuando hay inflamación intensa de vejiga. El enfoque práctico es simple: urianálisis y, cuando corresponde, urocultivo (recaídas, embarazo, fiebre, síntomas intensos, o mala respuesta).
El error típico es asumir que toda paciente que orina sangre “seguro tiene infección” y repetir antibióticos con cultivos negativos. Si el cultivo sale negativo o el síntoma persiste, se cambia el mapa diagnóstico.
Litiasis: cuando el dolor manda el plan
En mujeres, el dolor súbito e intenso en flanco con náusea/vómito, más sangre en orina, es una combinación muy sugerente de cálculo. La razón urológica para estudiar con imagen es directa: tamaño y localización definen si se vigila, se da manejo expulsivo en casos seleccionados o se resuelve con procedimiento.
En estos escenarios, intentar “aguantar” mientras sigues orinando sangre solo retrasa una decisión que depende de la piedra, no de la voluntad.
Por qué “no siempre es grave” no significa “no lo revises”
Muchas causas son benignas, pero hematuria también puede ser la primera pista de un problema que conviene detectar temprano. El punto no es asustar: es ordenar el riesgo.
Por ejemplo, cuando la hematuria es visible y no hay explicación clara (sin infección confirmada, sin cálculo documentado), se estudia con más seriedad porque puede revelar patología de vejiga o de vía urinaria.
En esa lógica, es útil conocer señales de alerta asociadas a síntomas de cáncer de vejiga, ya que la hematuria es uno de los motivos clásicos para no posponer valoración.
Estratificación por riesgo: el “filtro inteligente” del estudio
La evaluación moderna evita dos errores: minimizar y sobreestudiar. Por eso, en microhematuria se usan factores de riesgo (edad, tabaquismo, hematuria visible previa, magnitud del hallazgo, historia clínica) para decidir:
- Quién requiere estudios completos (endoscopia vesical + imagen).
- Quién puede ir con un plan escalonado y seguimiento.
Este enfoque reduce procedimientos innecesarios y, al mismo tiempo, evita perder diagnósticos importantes.
Cuándo entra el ultrasonido y cuándo no alcanza
El ultrasonido renal/vesical aporta cuando hay sospecha de retención, litiasis, lesiones estructurales o para completar estudio en pacientes seleccionadas. Pero no siempre responde todo: hay escenarios donde se requiere imagen más precisa según criterio clínico.
La regla práctica: la imagen se pide cuando cambia la conducta. Si la paciente sigue con hematuria sin explicación y con factores de riesgo, se prioriza un estudio completo.
Cistoscopia: por qué es clave en algunos casos
La cistoscopia permite ver uretra y vejiga directamente. No es “para cualquier ardor”, pero sí es valiosa cuando:
- Hay hematuria visible sin causa clara.
- Hay recurrencia/persistencia pese a estudios iniciales.
- Existen factores de riesgo urológico.
- Hay síntomas que no cuadran con infección simple.
En mujeres con orina en la sangre persistente, esta prueba puede ser el punto que evita meses de vueltas.
Banderas rojas: cuándo es el mismo día
En Urología, hay combinaciones que cambian la prioridad. Acudir el mismo día si hay:
- Sangre visible con coágulos o dificultad para orinar.
- Fiebre o escalofríos con dolor en flanco.
- Dolor intenso que no cede o vómito persistente (no puedes hidratarte).
- Embarazo con hematuria o síntomas urinarios importantes.
- Debilidad marcada, mareo, palidez o sangrado que aumenta.
Cuando la situación se acompaña de orinar sangre y cualquiera de estas banderas, la meta es seguridad primero y diagnóstico después.
Qué esperar de una valoración urológica completa en Cancún
Una consulta resolutiva suele seguir un orden claro: historia dirigida, exploración, urianálisis con o sin cultivo, y decisión de imagen/endoscopia según el patrón. El objetivo es que el estudio sea útil y que no te quedes en ciclos de “me dieron antibiótico otra vez”.
Para criterios actuales de evaluación de microhematuria, un buen resumen clínico está en el análisis de la AUA sobre evaluación basada en riesgo.
Cuando alguien consulta por orinar sangre, una valoración con el Dr Pedro Patrón ayuda a acelerar decisiones: identificar la causa probable, pedir solo lo necesario, y descartar lo que sí debe descartarse sin perder tiempo.
